

En 1984, bajo la presidencia municipal del ingeniero Sebastián Martínez Castro, como producto de su preocupación por recuperar parte del centro histórico local, su historia y edificios que lo conformaban, se encargó el proyecto y realización de esa obra al arquitecto que suscribe estas palabras. El resultado fue la construcción de la Plaza de los Fundadores que, con el rescate de edificios de valor incalculable, entrega a Irapuato una área (de más de 4 000 m2 ) de estar, de concentración humana, de servicio social, de educación histórica y de homenaje a los hacedores de Irapuato.
Para realizarla se demolieron los edificios que ocupaban el antiguo huerto del Colegio de la Enseñanza del Convento de Religiosas de la Compañía de María y Enseñanza, localizado en el resto de la manzana ocupada por el edificio actual de la Presidencia Municipal y por el Santuario de Nuestra Señora.